domingo, 19 de diciembre de 2010

Nota en diario La Capital, Rosario


Editoriales independientes, un movimiento para recrear la cultura

Por Gervasio Monchietti

Lejos de alarmarse ante los vaticinios de la era digital y las dificultades del libro-papel, el fenómeno de las editoriales independientes no sólo se mantiene en las principales ciudades de Argentina sino que se proyecta con nuevos sellos, un circuito propio de distribución en el que se destacan las ferias de libros independientes, y formas de reconocimiento que ya no dependen de las instancias convencionales. Textos de Cartón, Diatriba y Ese es otro que bien baila, entre otros, muestran así que es posible editar autores de poesía y narrativa, en muchos casos jóvenes e inéditos, y hacerlos circular entre lectores de distintas edades y saberes.

Textos de Cartón, una editorial de Córdoba, destaca por un catálogo de autores latinoamericanos (Juan Villoro, Mario Bellatín, Frank Báez) en ediciones que siguen la línea trazada por Eloísa Cartonera, en Buenos Aires. Diatriba se ha convertido en una pequeña joya de la provincia de Santa Fe: el equipo armado por el poeta Fernando Calero se propone editar —en principio— poesía de la tradición santafesina, y Ese es otro que bien baila, la más novel de las tres, es llevada adelante por jóvenes escritores de Paraná.

Ojos con postales

Una joven llega al Túnel 3 del Centro Cultural Parque de España, se detiene frente a un libro, abre sus ojos enormes, mira fijamente Postales, de Frank Báez. El vendedor-editor-poeta es Andrés Nieva.

—Lo estuve buscando en las librerías de Rosario —dice ella.

El vendedor-editor-poeta sonríe, sorprendido. La joven se lleva —feliz— su ejemplar del poeta dominicano que pasó por el Festival Internacional de Poesía de Rosario entre el 21 y 26 de septiembre.

Andrés Nieva es el responsable de Textos de Cartón, que en sus casi dos años de existencia ya editó a tres poetas dominicanos: Homero Pumarol, Juan Dicent y Frank Báez. Este último, en cuatro días del último Festival de Poesía, vendió 40 ejemplares de su libro Postales, publicado por Cara de Cuís Editora, que también es llevado adelante por Nieva. Una cifra nada desdeñable para un editor artesanal.

“Los tres en su estilo me parecen los escritores jóvenes que más me han sorprendido en los últimos años —dice Nieva—. Gracias al Festival de Poesía de Rosario tuve la fortuna de conocer personalmente primero a Homero (Pumarol) y este año a Frank (Báez). Son personas muy entrañables. Frank dice que soy un dominicano más”.

Textos de Cartón “surge por deseos de publicar escritores latinoamericanos cuyas obras me gustan y que no tenían dónde publicar sus textos en Argentina. La elección es de blogs que descubro o me recomiendan; o mediante textos que me envían a la casilla de mail. Los leo y si me gustan, pido permiso al autor y hacemos la edición”, explica el editor. Así, “la participación en el Festival de este año fue genial en todo sentido, en conocer gente, visitar viejos amigos y estar varios días en esta ciudad tan hermosa. La gran sorpresa y felicidad fue que Frank Báez con sus lecturas y su carisma, se convirtió en una especie de sensación del evento”.

En el catálogo de Textos de cartón también aparecen títulos de Samanta Schweblin, Mario Bellatín, Marcelo Cohen, Laura Crespi, y el propio Nieva, entre otros autores.

Como en casa

Acaba de terminar una mesa de lecturas en el Teatro Príncipe de Asturias, en el Centro Cultural Parque de España. La santafesina Cecilia Moscovich, entre emociones contenidas —y no tanto— es una de las más jóvenes poetas que lee durante ese día. Pocas horas después, en el sector de feria de editoriales se agota su libro La manguera, editado por Diatriba. Junto a ella, Analía Giordanino fue otra de las poetas del sello santafesino que estuvo presente, con su obra Nocturna.

Los orígenes de Diatriba nos llevan a Santo Tomé, a principios de 2006. Es entonces cuando Javier Guipponi y Fernando Callero se encuentran y empiezan a trabajar juntos. A principios de 2007 conocen al poeta Daniel Durand, que por ese tiempo comenzaba a desarrollar, junto a Matías Herr, la Colección Chapita. Con la información que Durand les aporta publican de manera autogestionada sus tres primeros títulos: Feria artesanal de la calavera, de Santiago Pontoni, una reedición de Ramufo di Bihorp, de Fernando Callero y Ostranenie, de Javier Guipponi. “Tres títulos de poesía diagramados, impresos y cosidos en casa, con una tirada de 50 ejemplares, distribuidos en librerías y espacios de arte de Santa Fe”, cuenta Fernando Callero.

En octubre de 2008 sucedió la presentación pública de la editorial en el Centro Cultural La Urdimbre, de Santa Fe, con el padrinazgo de Enrique Butti y Daniel Durand.

Una de las particularidades que presenta Diatriba es contar con la colaboración del Centro de Publicaciones de la Universidad Nacional del Litorial, que ofreció los talleres gráficos para la realización de las duplicaciones de interiores, corte de tapas y armado. Durante el año 2009 aparecieron El aire entre los dedos, de Gonzalo Castelo, y Nocturna, de Analía Giordanino. Mientras que durante 2010 salieron al ruedo La manguera, de Cecilia Moscovich, La yegua y el caballo no existen, de Paula Trama y la reedición de un tríptico autogestionado, Resiste, de DJ Buenmozo.

“Los últimos libros salieron ya con tapas rígidas impresas con serigrafía a dos colores y registro de ISBN —dice Callero—. El arte de tapa comenzó a estar a cargo de un artista visual de Santa Fe que valoramos mucho y que se llama Ponchi (Alfonso Insaurrualde), él le dio una imagen mucho más definida a la colección transformando los libros en piezas de arte. Asimismo, la maqueta de los interiores empezó a ser revisada y definida por Pamela Núñez que es una diseñadora muy grossa que enriqueció mucho la legibilidad de los textos. Todo espontáneamente, las cosas comienzan a orbitar y se genera una energía de cooperación impresionante que se nos escapa de las manos. Es como magia”.

En la elección de los autores trabajan Callero, Guipponi y Santiago Ponton. Este último “fue el primer autor joven publicado por el sello y al cabo vino a integrar el equipo de trabajo. Pontoni nos gustó porque maneja un registro simbolista, baudelaireano, pero muy contemporáneo, medio escatológico, más o menos la línea de Guipponi. Son chanchos con gracia”, dice Callero y agrega: “el simbolismo es una impronta fuerte en el Litoral, pero se ha venido mezclando con las jergas, en la línea de la poesía antilírica post objetivista”.

Sobre las dos poetas que particiaron del Festival de Poesía, Fernando Callero dice que “el libro de Analía (Giordanino) se fue armando con un trabajo de lectura y selección, ella tenía una parva de poemas y fuimos despejando para que su primer libro sea contundente, preciso, y creo que eso se logró. El libro de Cecilia Moscovich, así como vino fue a imprenta, porque ya había pasado por lecturas mías, de Durand y una mención especial en un concurso de Plebella. Ya estaba cocinado”.

Mates y $ 206

Julián Bejarano es otro de los poetas jóvenes que circuló por el Festival. El momento que proporciona el propio poeta-editor es: reunión de amigos con mate y bolas de fraile. Deciden hacer una editorial de poesía joven y mediante cálculos cuyos términos ignoramos, establecen que cada uno aportará al proyecto común doscientos seis pesos. Así de simple.

Manuel Podestá, C. Monti, Ariel Delgado y Julián Bejarano empezaron a dar vida a Ese es otro que bien baila. “Increíblemente en menos en dos meses más o menos, teníamos todos los títulos editados, más un blog y un facebook. Herramientas que nos ayudaron como para que la editorial se empiece a conocer, por lo menos en Paraná, de donde somos”, cuenta Bejarano.

Conscientes de ser una editorial de reciente aparición, decidieron publicarse a ellos mismos, a pesar de aclarar que no quieren hacer “autobombo”, sino más bien evitar “escrachar” a algún autor en una editorial que recién surge. Así, la única excepción hasta el momento es el libro Pillín de Román Sangoy, que no es miembro de la editorial.
Sin ajustarse a cuestiones territoriales, eligen publicar autores jóvenes. “Lo que nos importa son los textos, no editamos por amiguismo”, arriesga Bejarano. Y anuncia como próximas apariciones libros de Matias Herr (Buenos Aires) y Bruno Revello (Neuquén), entre otros.

“Las editoriales de Entre Ríos, independientes o no, siempre editaron gente de la provincia o que viva en ella o por la zona del litoral”, dice Bejarano, con una clara preocupación por no cerrar el panorama poético de esa prolífica provincia de poetas. “Casi no se les da oportunidad a los jóvenes de editar su primer libro, y eso queda en manos de las editoriales independientes, que a su vez son comandadas por sus propios autores”, destaca.

Hasta el momento, el catálogo de Ese es otro que bien baila cuenta con los títulos Valiant, de Manuel Podestá; Desplazamiento sonoro, de C. Monti; El último clásico, de Ariel Delgado; Pillín, de Román Sangoy y Humito, de Julián Bejarano. Cincuenta ejemplares de cada libro y, al igual que las dos anteriores, disfrutan el secreto orgullo de no cobrarle a sus autores: “con la venta de esos ejemplares bancamos los nuevos títulos, no le pedimos plata al autor y no tenemos ningún tipo de distribución, salvo la de andar con los libros en la mochila por festivales y eventos.”

En instancias distintas, con objetivos diferentes en su catálogo, pero con esa pequeña fe en el libro de papel que los mueve a seguir leyendo y editando, cada proyecto a su manera vino a ocupar un lugar necesario. Así lo describe Fernando Calero: “En Santa Fe no había editoriales independientes y la cola de autores frente al centro de publicaciones de la UNL daba pena, parecíamos inmigrantes pidiendo papeles frente a un despacho público. Pero ahora la cosa cambió”.

Para ver la nota desde el diario La Capital, Rosario hacer click acá

jueves, 30 de septiembre de 2010

JUAN VILLORO, FORWARD-KIOTO, TEXTOS DE CARTON 2010


Juan Villoro, México 1956.

Entre sus obras más representativas encontramos el libro de crónicas Tiempo transcurrido, SEP/CREA/FCE, 1986; de cuento, El mariscal de campo, La Máquina de Escribir, 1978; La noche navegable, Joaquín Mortiz, 1980; El cielo inferior, UAM-Iztapalapa, 1984; Albercas, Joaquín Mortiz, 1985 (otra edición de 1996); Palmeras de la brisa rápida, un viaje a Yucatán, Alianza, 1989 (otra edición de Alfaguara en 2000); La alcoba dormida, Caracas, Monte Ávila, 1992; Autopista sanguijuela, Alfaguara, 1998; La casa pierde, Alfaguara, 1999; de ensayo Los once de la tribu, Aguilar, 1995; Efectos personales, Era, 2000; de novela, El disparo de argón, Madrid, Alfaguara, 1991; Materia dispuesta, Alfaguara, 1997; de relatos infantiles, Las golosinas secretas, CIDCLI/Limusa, 1985; El profesor Zíper y la fabulosa guitarra eléctrica, Alfaguara/CNCA, 1992 Baterista numeroso, Alfaguara de Bolsillo, 1997; de traducción, Engaños, cuentos de Arthur Schnitzler, FCE, 1985; El general, de Graham Greene, Memorias de un antisemita de Gregor von Rezzori, Anagrama, 1987; Aforismos, de Georg Christoph Lichtenberg, FCE, 1989. Los Culpables, libro que alcanzó el premio de narrativa Antonin Artaud en el 2008 .


Forward-Kioto

“Japón es un país sin mal rollo”, dijo Naomi: “cuando la gente se harta, no te hace daño: prefiere suicidarse”.
Recordé la frase en el jardín de arena. Naomi la dijo poco antes de que nos instaláramos en Kioto. Su promesa se había cumplido. Un país sin aristas, donde la lentitud era una elección mística y la norma una celeridad sin ruidos.
El Pabellón de Plata estaba en restauración; aun así era recorrido por escolares de uniforme. Lo mejor en ese momento era la lluvia, una lluvia delgada que no agotaba su fuerza y parecía capaz de caer durante semanas.
Necesitaba alejarme de los exámenes que debía corregir y de mi absurdo vicio de ver la lucha libre por televisión, pero sobre todo necesitaba un espacio alterno para pensar en la fotografía enviada por Rodríguez Chico. Dos años sin saber de él y de pronto aparecía en mi correo electrónico sin otro mensaje que una foto y un título: Pescaditos.
Me sorprendió que mi antiguo socio regresara de ese modo, a través de unos peces tirados en el suelo que parecían formar otro animal; sus siluetas encajaban como un puzzle: cada pescado podía ser una escama de una criatura gigante, un pez con demasiados ojos.
Fui al refrigerador. Saqué una cerveza. Me hizo bien ponérmela en la frente. Pensé que, a fin de cuentas, el correo electrónico es una marea donde se cuela cualquier cosa. Cuando me di de alta, una veloz respuesta automática me ofreció mujeres rusas. El océano virtual es así. Nada más lógico que Rodríguez Chico enviara pescaditos.
En la tarde decidí entrar al Pabellón de Plata. La casualidad me había llevado a esa orilla de Kioto y me gusta ver la arena bajo la lluvia. El promontorio que representa al Monte Fuji resistía el agua, como si estuviera hecho de una sustancia más firme. Me protegí bajo el tejado del templo. A lo lejos, los árboles se sumían en los vapores que suelen traer las lloviznas de primavera. Un jardinero barría el agua hacia un desagüe de bambú. Un olor agrio, a suave podredumbre, subía del suelo.
Las figuras de arena no parecían amenazadas sino alejadas por la lluvia. Como el resto de los visitantes, me había quitado los zapatos. Una gota escurrió del techo y dio en mi pie. Vi la mancha helada en el calcetín. La expresión no es incorrecta: sólo al verla sentí frío. Hay cosas que entendemos por los ojos.


Autor: Juan Villoro. Género: Narrativa. Páginas 30. Primera edición: 50 ejemplares. Setiembre 2010.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

FESTIVAL INTERNACIONAL DE POESÍA 2010

ESTA NOCHE MI VALIJA DE LIBROS Y YO VIAJAMOS A ROSARIO AL FESTIVAL INTERNACIONAL DE POESÍA 2010. DEL 23 AL 26 DE SEPTIEMBRE VENDEMOS NUESTROS LIBROS Y OFRECEMOS NUESTRA SIMPATÍA EN EL PARQUE ESPAÑA Y PROMETEMOS TOMAR CERVEZA Y LO ADICTIVOS PSYCHO-CANDY. DIRÁ PRESENTE EL EDITOR QUIEN ESCRIBE ESTO Y LOS ESCRITORES FRANK BAEZ Y CECILIA GALLI GUEVARA.

SAMANTA SCHWEBLIN, HACIA LA ALEGRE CIVILIZACIÓN, TEXTOS DE CARTÓN 2010


Samanta Schweblin
(Buenos Aires – 1978)

Es egresada de la carrera de Imagen y Sonido de la Universidad de Buenos Aires. En 2001 obtuvo el primer premio del Fondo Nacional de las Artes y el primer premio del Concurso Nacional Haroldo Conti con su primer libro “El núcleo del Disturbio” (Planeta, 2002). En el 2008 obtuvo el premio Casa de las Américas, por su libro de cuentos "Pájaros en la boca", y la beca FONCA de residencias para artistas del gobierno Mexicano. Muchos de sus cuentos han sido traducidos al alemán, al inglés, al italiano, al francés, al portugués, al sueco y al servio, para su
publicación en numerosas antologías, revistas y medios culturales.


El libro contiene los cuentos "Hacia la alegre civilización de la capital" y "La pesada valija de Benavides"

Hacia la alegre civilización de la capital

Ha perdido su pasaje y tras las rejas blancas de la boletería se le ha negado la compra de otro por falta de cambio. Desde un banco de la estación, mira el inmenso campo seco que se abre hacia los lados. Cruza las piernas y extiende las páginas del periódico para encontrar artículos que apuren el paso del tiempo. La noche cubre el cielo y a lo lejos, sobre la línea negra en la que se pierden los rieles de la estación, una luz amarilla anuncia próximo el último tren de la tarde. Gruner se incorpora. El diario cuelga de su mano como un arma que ya no tiene utilidad. Adivina en la ventanilla de la boletería una sonrisa que, oculta tras las rejas, está exclusivamente dirigida a él. Un perro flaco que antes dormía se incorpora atento. Gruner avanza hacia la ventanilla, confía en la hospitalidad de la gente de campo, en la camaradería masculina, en la buena voluntad que nace en los hombres que son bien encarados. Va a decir por favor, qué le cuesta, usted sabe que ya no hay tiempo de encontrar cambio. Y si el hombre se niega va a preguntar por otras opciones, usted sabe, comprar el boleto en el tren o, al llegar, pedirlo en la boletería de la terminal. Hágame un vale al menos, facilíteme un papel que indique que debo abonarlo después. Pero al llegar a la ventanilla, cuando las luces del tren prolongan las sombras y la bocina es fuerte y molesta, Gruner descubre que tras las rejas no hay nadie, sólo un banco alto y una mesa atiborrada de inscripciones sin sellar, futuros boletos hacia distintos destinos. Con el tren que entra a la estación a velocidad considerable, los ojos de Gruner encuentran, a un lado de las vías y en el campo, al hombre que aún sonríe y mediante señas indica al conductor que no debe detenerse, puesto que nadie ha comprado un boleto. Después, al alejarse el sonido de la máquina, el perro vuelve a echarse y una lámpara de la estación parpadea hasta apagarse por completo. El diario ahora enroscado vuelve a apoyarse en el regazo de Gruner sin que ninguna conclusión logre incorporarlo para ir en busca del miserable que le ha negado la civilización alegre de la Capital.


La pesada valija de Benavides

Regresa al cuarto con una valija. Resistente, forrada en cuero marrón, se apoya sobre sus cuatro ruedas y ofrece con elegancia su manija a la altura de las rodillas. Benavides no se arrepiente de sus acciones. Cree que las puñaladas sobre su mujer fueron justas, pero sabe que pocos comprenderán las razones. Por eso opta por el siguiente plan: evitar que la sangre chorree envolviendo el cuerpo en bolsas de residuos, abrir la valija junto a la cama y, con el trabajo que implica doblar el cuerpo de una mujer muerta tras veintinueve años de vida matrimonial, empujarlo hacia el piso para que caiga sobre la valija. Oprimir sin cariño, dentro de los espacios libres, la masa sobrante, hasta terminar de encastrar el cuerpo en la base de la valija. Más por prolijidad que por precaución, recoger las sábanas ensangrentadas y guardarlas en el lavarropas. Envuelta en cuero sobre cuatro ruedas ahora vencidas, el peso de la mujer no disminuye en absoluto, y aunque Benavides es pequeño debe agacharse un poco para alcanzar la manija, postura que no ayuda en gracia ni en practicidad, y poco colabora en la aceleración del trámite. Pero él, hombre organizado, en pocas horas está en la calle, en la noche, avanzando, pasos cortos y valija atrás, hacia la casa del Doctor Corrales.


Autor: Samanta Schweblin. Género: Narrativa. Páginas 44. Primera edición: 50 ejemplares. Setiembre 2010.

lunes, 6 de septiembre de 2010

FERIA DEL LIBRO CBA

FERIA DEL LIBRO CBA

2 AL 20 DE SEPTIEMBRE 2010


ESTAMOS EN LA FERIA DEL LIBRO CBA CON NUESTROS LIBROS Y LOS DE EDITORIALES INDEPENDIENTES DE 11 A 22 HS EN EL PATIO DEL CABILDO CON LIBROSON.



ESTOS SON ALGUNOS LIBROS QUE TENEMOS A LA VENTA



EL TIEMPO ES UN PERRO QUE HUELE MAL Y GOLPEA TU PUERTA, ANDRÉS NIEVA

POSTALES, FRANK BÁEZ

TODO EL MUNDO TIENE UN PRIMO EN EL CANAL DE LA MONA, HOMERO PUMAROL

LA FELICIDAD ES UN GORDINI, PABLO GIORDANO

EL FIN DE LA PALABRÍSTICA, MARCELO COHEN

ESTADOS DE EUFORIA, CEFERINO LISBOA

BELL VILLE SENSIBLE, HISTORIETA

HISTORIA DE AMOR, LUCAS TEJERINA

EL CIELO ES PARA LOS ÁNGELES, MARIELA LAUDECINA

POEMAS PIEDRAS, ANDRÉS NIEVA

NAVES DE FUEGO, JOSÉ LUIS COLOMBINI

CANON PERPETUO, MARIO BELLATIN

CUCRITO, ANTOLOGÍA DE POESÍA ARGENTINA

INVISIBLE VANIDAD, LAURA CRESPI

sábado, 14 de agosto de 2010

Laura Crespi, Invisible Vanidad Textos de Cartón 2010


Laura Crespi nació en San Fernando, Provincia de Buenos Aires, en 1973. Publicó el ensayo Un blanco móvil. Filosofía, literatura y metáfora (Santiago Arcos, 2009) y los poemarios Días de Besos (La internacional argentina, 2006), Una onda magnética (Belleza y felicidad, 2008), Árboles alineados (Mata-Mata Latinoamericana, 2010) y La vida interior (Spiral Jetty, 2010). Es licenciada en filosofía por la UBA, donde da clases.Mantiene el blog de fotos www.loshechizados.blogspot.com


*
Para no mirar en los estantes despojados, la presencia se dilata en los cristales
y en el agua que da vueltas. Las burbujas se transforman en millares de
partículas hundidas, en nubes lenticulares. Algo opaca el zumbido de las horas,
una huida en el puro deslizarse sobre las pequeñas venas que
se transparentan en los párpados.


*
Soñé que por fin me hablabas, y en susurros empezamos a escuchar las voces
que salían del cuarto contiguo. Entonces borramos las palabras que estaban
escritas en la ventana de la cocina, y aparecieron líneas aguadas, largas gotas,
para descifrar en lo reaparecido algo. Nada se veía entre el vapor. Sólo
nadaban indicios de esa circunvalación fortuita que nos reunía a todos.


Autor: Laura Crespi. Género: Poesía. Páginas 52. Primera edición: 50 ejemplares. Agosto 2010.

lunes, 28 de junio de 2010

CECILIA GALLI GUEVARA, KARAOKE KISS, TEXTOS DE CARTON 2010


El libro contiene 6 cuentos.


Habla con Dios

Pasamos el primer día del año en una isla del Tigre, en la casa de mi tía. Hace calor y el cielo está nublado, el aire lleno de chicharras y del lamento de los pájaros que se quejan u-u-uú y se contestan de un árbol a otro.
Algunos matan el sol de la siesta tirados en los sillones del living, hablando de un programa que dieron sobre Iron Man Hawai; imaginan cómo la natación puede ser un deporte de contacto. Elnegro puede dar fe de eso porque viene de salir primero en su categoría en la versión local de la carrera y cuenta cómo en la largada de la etapa marina los codazos se confundían con los rodillazos y él sólo deseaba que ningún golpe le hiciera perder sus antiparras.
Somos muchos entre la orilla del río y la mesa de la galería, y en un momento la casa de mi tía parece un jardín maternal: tres bebés de menos de un año (dos son mellizos) y cuatro chicos de dos se mezclan con los perros, se disputan galletitas y sandalias, y gatean y corren por el jardín como tortugas o cachorros de algún mamífero desconocido. Además, hay como veinte primos y varios tíos, todos desparramados en grupos que ocupan la casa, la galería, el borde del río y un bote que está amarrado en el pequeño muelle amarillo.
Hay mellizos por todas partes: además de los bebés está Elrubio, el mellizo de Elnegro, y mis primas Valentina y Abril, que hasta hace un año fueron tan parecidas que pasé una década sin saber con cuál de las dos hablaba. Ellas son grandes y ya no gatean ni corren por el jardín, pero se sientan cada una de un lado de su madre y, como si tuvieran nueve años, le hablan en estéreo como dos voces de la conciencia. Una conciencia ni buena ni mala; sólo molesta: “mamá, mirá lo que hace Alejandro con sus hijos; los lleva al fondo del jardín para que vuelvan gateando y se cansen. ¡Es tan malo…!”. O: “mamá, decile a papá que no grite tanto cuando habla por teléfono larga distancia… ¡no entiende que habla por celular y no gritando de un país al otro!”. Y también: “mamá, ¡por qué te pintaste las uñas de rojo, si te queda horrible!”. Su madre (mi tía, la dueña de casa) me mira y me dice que ya no quiere oír a sus hijas diciéndole todo el día qué hacer y qué no. Dice que tiene que desahogarse de alguna forma, que quizás comience a escribir, que para ella este tiene que ser el año del “no me jodan”.
Yo estoy de acuerdo. Porque pese a los consejos de mi prima Nina, que es profesora de reiki, sobre la importancia de hacer una lista de cosas que se quieren lograr en el año que empieza, porque los planetas están alineados y anoche era fundamental hacer un balance y ahora una lista, porque los pensamientos se materializan, es posible transmutar la materia… ni pensé todavía que estamos en un año diferente del pasado y del anterior. same shit, different number, eso es lo único que sé hasta ahora.
Pero hay algo de verdad en eso de que no te jodan: desde que llegué a la isla debo haber dicho o pensado una decena de veces “no me jodan”. Creo que estoy de mal humor. Atribulada, mi mente está a diez mil kilómetros de mi cuerpo.


Autor: Cecilia Galli Guevara. Género: Narrativa. Páginas 40. Primera edición: 50 ejemplares numerados. Junio 2010.

domingo, 16 de mayo de 2010

CUCRITO, ANTOLOGÍA DE POESÍA ARGENTINA, TEXTOS DE CARTÓN


Prólogo:

La editorial Ratona Cartonera de México en la voz de Raúl Silva me pidió que hiciera una selección de poetas jóvenes de Argentina. Después de varios meses de recolectar los textos, toman forma de libro. La selección la integran 28 poetas de diferentes partes del país. En mi opinión las voces que están impresas en están hojas forman parte de poetas que perdurarán en el tiempo.

Andrés Nieva



Javier Mattio

Sin título (una vida)

No se puede creer
todo esto
escritura sin pulso
(perdida para siempre
mientras la música hermosa
suena
detrás

un objeto no podrá
expresarlo todo
pero lo
contiene

(adiós, poetas
desconocidos

peinados negros
en la ventana que se abre al infinito
(acaricio el pelo de
un perro fiel
y lloro
mis amores
infieles

allí yace
el fin de todo

la última respiración
de la persona
que amas

y la luna
que siempre vencerá

el secreto (que no le dirás a nadie
que nadie sabrá
-cuando eras joven
y escuchabas sus susurros,
los mismos
que callaban
en el auto, familiar

(tu madre
apagando puchos en la medianoche)

amor, amor,
y más amor

quien desencadena la sinrazón
tiene razón

el camino en la medianoche
tiene sus razones

sostener la emoción
sostener la ilusión

el amor
la creencia
desaparecer
estar ahí
para siempre


Diego Cortés

25.

ahora
en algún lugar entre este día y el que llega
recorriendo la distancia entre el pasado y el futuro
entre una boca y otra
en las palabras que se van deslizando
mientras todos sabemos lo que sabemos o sea no sabemos nada
mientras decimos lo que sentimos o sea no decimos nada
ahora
siento el hormigueo del instante cayendo sobre mí
un instante nuevo, disfrazado de un emoción vieja
un instante nuevo, sumergido en el pasado
ahora
siento el peso del instante cayendo sobre mí
un instante nuevo para un día nuevo
ahora
dejamos de mirarnos los pies
caminamos sin miedo
sin deseo
caminamos por caminar.


Iván Wielikosielek

PLATÓN NO TENÍA RAZÓN


Sobre la tapia del pasillo se besan
como dos figuras chinas al caer la tarde
las sombras de dos palomas torcazas

No necesito salir al patio
para ver a dos palomas “reales”
besándose en el techo

No necesito mirar hacia el sol
para saber lo que pasa bajo el sol

Ciegos los que tienen que salir de la caverna
para asistir a una escena de amor.


Sergio Rigazio

Pensamientos sobre el no-hacer


Así es como se hace
un asado:
no haciéndolo.
Te servís un vaso de vino,
otro
y otro.
Te ponés un pantalón de tu suegro
para no ensuciar los tuyos,
los que usarás en el trabajo
mañana.
Y tu suegro ya falleció,
y era buen tipo.
Y hay algo ahí,
cuando te ves enfundado en esos pantalones
enormes.
Hay algo que te hace sentir bien.
Es domingo,
generalmente lo hacés un domingo,
en una casa que no es tu propia casa.
Y en medio de todo eso,
con la cara caliente,
cerca del fuego,
pensás que algo está cambiando en tu vida.


Eduardo Senac

Viértete como la luz,
que se esparce sobre las cosas,
que se apoya pero no puede asirse.
Disgrégate como el río que sale al mar
o como las cosas que se regresan a la tierra y
se confunden rápidamente con su antigua casa.
Corre como las nubes,
que ya casi no llaman la atención.
Respira como el cuerpo de la naturaleza,
que sostiene sin percibirse.
Balancéate como la noche en las manos de los artistas.
Encadénate a la vida como el collar de los días.
No uses máscaras.
Es mejor que no te vean.
Huye de ti mismo por tus propios poros y quédate en el aire.
No tengas peso para la gravedad.
No llames ni por la boca
ni por los ojos.
No mires.
Trepa con el sol y cae con él.
Disípate como las sombras al mediodía
que más tarde alargan sus manchas buscando
la noche,
que viajan contrarias al crepúsculo
hasta dar con el abismo.
Duérmete como esos lentos ruidos que
se apagan cuando nos acostumbramos a ellos.
Duérmete como las palabras, cenizas del silencio,
que se hacen fuerte en el que calla.
Sé plural como la lluvia.
Sé invisible como el sueño.


María Victoria López Colomer

parque rivadavia de sol
de infancia preadolescencia-
papá era fanático de los libros usados
y su biblioteca explotaba
por los costados
como él

yo nunca entendí
lo que me decían
y él se murió
y no dijo nada

después
en el telo
la iluminación era de luces apagadas
de música funcional y la necesidad
decíme que soy hermosa
decíme que soy hermosa

mi papá se murió
y la biblioteca explota igual
por los costados
como si nadie más leyera.


Gustavo Peña Ponce

humano

errar es humano,
sufrir es humano,
reír es humano,
llorar es humano,

comer,
cagar,
coger,
y dormir
son placeres humanos,

traicionar,
amar, odiar
y volver a caer
son cosas de humano,

volverse o hacerse el loco,
bailar como estúpido,
drogarse,
emborracharse,
calentarse
escupirse en la mano
y masturbarse
son pasatiempos humanos

sentir soledad,
aburrirse,
desesperarse,
herir,
asesinar,
y suicidarse
son muy humanos

vivir y morir
creyendo que es algo
es esencialmente humano

pensar es lo más humano.


Elena Annibali

Bajo el naranjo...

bajo el naranjo, la muerte con sus crías
tomó sitio

desde allí, nos ponía sus ojos como púas
miraba nuestros temblores

luego tomaba una fruta, la rajaba
con una uña larga y mugrienta,
se la bebía, daba
como cualquier especie,
de comer a sus pequeños

cuando se fue, en su nido quedaron
las cáscaras
los huesos
y un agua negra que subía
despacito
a nuestro corazón


Cucrito (Antología de Poesía Argentina). Género: Poesía. Páginas 50. Primera edición: 50 ejemplares. Mayo:2010. Precio: $15