lunes, 10 de diciembre de 2012
domingo, 16 de mayo de 2010
CUCRITO, ANTOLOGÍA DE POESÍA ARGENTINA, TEXTOS DE CARTÓN

Prólogo:
La editorial Ratona Cartonera de México en la voz de Raúl Silva me pidió que hiciera una selección de poetas jóvenes de Argentina. Después de varios meses de recolectar los textos, toman forma de libro. La selección la integran 28 poetas de diferentes partes del país. En mi opinión las voces que están impresas en están hojas forman parte de poetas que perdurarán en el tiempo.
Andrés Nieva
Javier Mattio
Sin título (una vida)
No se puede creer
todo esto
escritura sin pulso
(perdida para siempre
mientras la música hermosa
suena
detrás
un objeto no podrá
expresarlo todo
pero lo
contiene
(adiós, poetas
desconocidos
peinados negros
en la ventana que se abre al infinito
(acaricio el pelo de
un perro fiel
y lloro
mis amores
infieles
allí yace
el fin de todo
la última respiración
de la persona
que amas
y la luna
que siempre vencerá
el secreto (que no le dirás a nadie
que nadie sabrá
-cuando eras joven
y escuchabas sus susurros,
los mismos
que callaban
en el auto, familiar
(tu madre
apagando puchos en la medianoche)
amor, amor,
y más amor
quien desencadena la sinrazón
tiene razón
el camino en la medianoche
tiene sus razones
sostener la emoción
sostener la ilusión
el amor
la creencia
desaparecer
estar ahí
para siempre
Diego Cortés
25.
ahora
en algún lugar entre este día y el que llega
recorriendo la distancia entre el pasado y el futuro
entre una boca y otra
en las palabras que se van deslizando
mientras todos sabemos lo que sabemos o sea no sabemos nada
mientras decimos lo que sentimos o sea no decimos nada
ahora
siento el hormigueo del instante cayendo sobre mí
un instante nuevo, disfrazado de un emoción vieja
un instante nuevo, sumergido en el pasado
ahora
siento el peso del instante cayendo sobre mí
un instante nuevo para un día nuevo
ahora
dejamos de mirarnos los pies
caminamos sin miedo
sin deseo
caminamos por caminar.
Iván Wielikosielek
PLATÓN NO TENÍA RAZÓN
Sobre la tapia del pasillo se besan
como dos figuras chinas al caer la tarde
las sombras de dos palomas torcazas
No necesito salir al patio
para ver a dos palomas “reales”
besándose en el techo
No necesito mirar hacia el sol
para saber lo que pasa bajo el sol
Ciegos los que tienen que salir de la caverna
para asistir a una escena de amor.
Sergio Rigazio
Pensamientos sobre el no-hacer
Así es como se hace
un asado:
no haciéndolo.
Te servís un vaso de vino,
otro
y otro.
Te ponés un pantalón de tu suegro
para no ensuciar los tuyos,
los que usarás en el trabajo
mañana.
Y tu suegro ya falleció,
y era buen tipo.
Y hay algo ahí,
cuando te ves enfundado en esos pantalones
enormes.
Hay algo que te hace sentir bien.
Es domingo,
generalmente lo hacés un domingo,
en una casa que no es tu propia casa.
Y en medio de todo eso,
con la cara caliente,
cerca del fuego,
pensás que algo está cambiando en tu vida.
Eduardo Senac
Viértete como la luz,
que se esparce sobre las cosas,
que se apoya pero no puede asirse.
Disgrégate como el río que sale al mar
o como las cosas que se regresan a la tierra y
se confunden rápidamente con su antigua casa.
Corre como las nubes,
que ya casi no llaman la atención.
Respira como el cuerpo de la naturaleza,
que sostiene sin percibirse.
Balancéate como la noche en las manos de los artistas.
Encadénate a la vida como el collar de los días.
No uses máscaras.
Es mejor que no te vean.
Huye de ti mismo por tus propios poros y quédate en el aire.
No tengas peso para la gravedad.
No llames ni por la boca
ni por los ojos.
No mires.
Trepa con el sol y cae con él.
Disípate como las sombras al mediodía
que más tarde alargan sus manchas buscando
la noche,
que viajan contrarias al crepúsculo
hasta dar con el abismo.
Duérmete como esos lentos ruidos que
se apagan cuando nos acostumbramos a ellos.
Duérmete como las palabras, cenizas del silencio,
que se hacen fuerte en el que calla.
Sé plural como la lluvia.
Sé invisible como el sueño.
María Victoria López Colomer
parque rivadavia de sol
de infancia preadolescencia-
papá era fanático de los libros usados
y su biblioteca explotaba
por los costados
como él
yo nunca entendí
lo que me decían
y él se murió
y no dijo nada
después
en el telo
la iluminación era de luces apagadas
de música funcional y la necesidad
decíme que soy hermosa
decíme que soy hermosa
mi papá se murió
y la biblioteca explota igual
por los costados
como si nadie más leyera.
Gustavo Peña Ponce
humano
errar es humano,
sufrir es humano,
reír es humano,
llorar es humano,
comer,
cagar,
coger,
y dormir
son placeres humanos,
traicionar,
amar, odiar
y volver a caer
son cosas de humano,
volverse o hacerse el loco,
bailar como estúpido,
drogarse,
emborracharse,
calentarse
escupirse en la mano
y masturbarse
son pasatiempos humanos
sentir soledad,
aburrirse,
desesperarse,
herir,
asesinar,
y suicidarse
son muy humanos
vivir y morir
creyendo que es algo
es esencialmente humano
pensar es lo más humano.
Elena Annibali
Bajo el naranjo...
bajo el naranjo, la muerte con sus crías
tomó sitio
desde allí, nos ponía sus ojos como púas
miraba nuestros temblores
luego tomaba una fruta, la rajaba
con una uña larga y mugrienta,
se la bebía, daba
como cualquier especie,
de comer a sus pequeños
cuando se fue, en su nido quedaron
las cáscaras
los huesos
y un agua negra que subía
despacito
a nuestro corazón
Cucrito (Antología de Poesía Argentina). Género: Poesía. Páginas 50. Primera edición: 50 ejemplares. Mayo:2010. Precio: $15
sábado, 19 de diciembre de 2009
JOSÉ LUIS COLOMBINI, NAVES DE FUEGO, TEXTOS DE CARTÓN

Lullaby, pictures of you
En tu mirada veo lágrimas
teñidas de azul oscuro, enmudecidas.
Índigas mariposas
escapan de tus labios
en la ávida tarde
que envuelve las horas.
Sé que en los ojos de la noche
todo es más claro,
con el insomnio partiendo
el techo de la mañana.
Con espíritus ocultándose
en las grietas de algunas almas
o en las gastadas páginas de un libro.
Tanto andar para encontrarnos
en el día aún no amanecido.
Tanto sentir cicatrices de orgasmos
y la miel de tus gemidos
acariciando mí nombre.
Tanto esperar para saborear los días, mientras las águilas
sobrevuelan
el desconsuelo
gris de los mortales.
La muerte viaja en colectivo
Hubo una época que te anhelé
y habitaba dentro de sueños.
El anhelo melló mi carne
y vagó entre mis versos.
Entretanto tú,
afrodita codiciada,
por pseudos poetas de plaza,
por dulces suicidas cobardes,
vendías tu amor
como una puta de esquina
derrumbando atardeceres
de irascible aburrimiento.
Corrí a tu encuentro
entre horizontes de sueños
sobre el susurro de una imagen,
amordazando el silencio
en tu cuerpo nocturno.
Te dejaste escoltar,
por rastreadores de augurios,
por poemas eyaculados
en vetustas máquinas de escribir,
por prestidigitadores de palabras
que te dibujaban alas en prosa.
Mientras algunos te bailaban
vestidos de cometa
entre promesas, cigarrillos
y whisky barato
escape
de los paisajes
que creé para conservarte.
Hoy camino entre sombras
por veredas vacías de ecos
y pisadas sonámbulas,
buscando
las respuestas encerradas
en los días de la muerte.
Patti Smith
1
Una gitana robó mi futuro
en el cual apretaba
tus carnes con mis uñas
y arrinconaba tu piel sin ojos.
2
Tú sonrisa me borró como el viento
a un corazón
dibujado en la arena.
3
En distancias olvidadas
cabalgo tus caballos, tus sonidos,
fragmentos para distraer la muerte.
4
Pedestal de mi locura.
Mi corazón es un mendigo suplicando músicas
que aun no llegan
a la alquimia de las palabras.
Autor: José Luis Colombini. Género: Poesía. Páginas 100. Primera edición: 50 ejemplares numerados. Diciembre 2009. Precio: $20
domingo, 29 de noviembre de 2009
ANDRÉS NIEVA, POEMAS PIEDRAS, TEXTOS DE CARTÓN

LXXXV
Buena suerte. El paraíso no está acá. Pongo el piloto automático y sigo. Caminar me ayuda para no pensar. La llovizna es arrastrada por el viento. Me protejo de la gente debajo de una garita. La calle parece un río aunque todo el mundo sabe que no. Empiezo a silbar Positively 4th street y el mundo me parece pequeño. Más pequeño que una canción.
CX
Afuera esta la calle pisada por los autos que a veces detienen la marcha y vuelven a acelerar. La casa está en silencio, que se pierde cuando las paltas caen al suelo. El hogar encendido invita a beber una copa de vino y sentarse en el pasillo. Sin pensar, mirarse en el fuego incendiarse y transformarse en cenizas.
CXVI
El poema hace equilibrio en el cordón de la vereda. Versos rotos del cansancio y la ambigüedad ensucian papeles guardados en baúles. La palabra ataca defiende
y deja desnudas las paredes de nuestras almas. La sonoridad del viento, la tristeza, la melancolía, el dolor nos empujan a escribir. La alegría NO!
CXXIII
En el aula era el cantante de cuarteto, cantaba incansablemente las canciones de Trulalá, Chébere y la Mona. Concurría a fiestas negras en el pueblo y tomaba ginebra barata
con el portero del colegio. Antes del final pasó todo un feriado escuchando y cantando sus canciones que había escrito en un cuaderno Gloria. Luego se ahorcó en el baño.
CXXXII
Viernes por la noche, bebo un poco de cerveza. Afuera enfrente de casa está el colegio de árbitros, cada viernes se juntan a emborracharse. Huyen de sus casas. ¡Antidoping a los árbitros!
CXXXIV
Escribía poemas en las paredes y comía de lo que encontraba revolviendo en la basura, antes había sido empleado de correo, luego la esquizofrenia lo atrapó. En su ciudad recopilaron los poemas y también hicieron una película. Hace unos años murió. En la casa de unos amigos tienen un perro y en su honor le pusieron de nombre Cachilo. Es el perro más feliz de la ciudad, te muestra sus dientes ofreciendo amistad. Luego sube al altillo y mira la ciudad.
CXXXVII
Lo que mata es la humedad, un vaso de cerveza helada te quita por unos minutos, desesperación. Matan las ganas de sentir cosas. Viajar y escribir acerca de la firmeza de las palmeras, los perros vagabundos, las islas perdidas y sobre la gente que se entierra en arena.
Autor: Andrés Nieva. Género: Poesía. Páginas 52. Primera edición: 50 ejemplares numerados. Novienbre 2009. Precio: $15
sábado, 28 de noviembre de 2009
MARIELA LAUDECINA, EL CIELO ES PARA LOS ÁNGELES, TEXTOS DE CARTÓN

Ella odia a las palomas.
En el paseo Santo Tomás las corretea sin llegar a tocarlas, hasta que las aves se dispersan. Algunas retoman vuelo, otras saltan y vuelven obstinadas a otros pies.
¿Qué temerá y odiará de las palomas?
¿A las plumas que le recuerdan que hay seres que pueden volar?
¿A sus picos amenazadores?
¿Que vuelan en bandadas?
La chica que odia a las palomas es blanca, rubia, de ojos negros apalomados. Labios finos, cuello largo. Piernas esbeltas y brazos lánguidos como alas mojadas.
Vive en una casa de dos plantas, con terraza.
El cielo es para los ángeles y otros pájaros a los que les da de comer cuando no hay palomas a la vista.
A ellas las apedrea con el mismo maíz que alimenta a otros.
La chica que odia a las palomas salió el domingo de picnic.
Tendió un mantelito blanco bordado. Pero antes de nada, abrió una sombrilla, no vaya a ser que una asquerosa la cague.
Hermoso día, piensa, y come galletitas surtidas. Elige sólo las rellenas con crema de vainilla. Se ha sentado debajo de un árbol. Mira para arriba y descubre un nido de hornero, un verdadero pájaro: limpio y laborioso.
No como ellas, que son..., no importa cómo.
Ellas son.
Autor: Mariela Laudecina. Género: Narrativa. Páginas 68. Primera edición: 50 ejemplares numerados. Novienbre 2009. Precio: $15
viernes, 27 de noviembre de 2009
LUCAS TEJERINA, HISTORIA DE AMOR, TEXTOS DE CARTÓN

VERSIÓN DE ÉL
(EL DURAZNO)
Conocí de dolores pero nunca,
uno como este, tan profundo.
Mientras más brioso salto,
más me hundo en mi dolor,
por eso quema como duelo cuando quiero,
por eso sé, a través del dolor
que no seré, ya nunca
sin escándalo y sin fuego.
Sin escándalo y sin fuego,
vivo, quiero, y vive y quiere
en mí, perturbada, mi vida y su muerte,
las dos en espíritu y mente
enamoradas de mí,
y yo enamorado de ella,
y ella en sus cosas, en sus islas,
sin saber que soy un continente
donde el escándalo y el fuego
no hacen del ser una guarida,
me llevan y me traen, como su flete.
No les hablé de ella hasta ahora
porque me degenero en esperarla,
ahora no habrá sal ni utensillos,
ni subasta, ni beso ni corona;
su ira y su pelo, sus sencillos
gestos de amor no me alcanzaban
para alcanzar la luz, agonizaba
de sólo pensar que se iría,
pensé tanto que pensar no me fue dado,
y lo fui pudriendo todo,
así: con el escándalo y el fuego
que es mi modo, de querer y ahuyentar
a quien intente acercarse a mi historia.
Soy el único deudo en estos funerales,
sin pena, sin goce y sin gloria.
Eso es miedo, tejerina, ¿ como pudiste ?
destruir lo que aún no estaba creado,
¿ por qué no controlaste a tus bestias ?
¿ no diste de comer a tu alimaña ?
¿ y ese idiota que en ti, enamorado,
dicta, corrige y quema tus papeles ?,
¿ y el otro idiota, ese que babea
el odio robado a este mundo ?,
por favor, tejerina, en lo profundo
de tu odio y tu amor hay una piedra
esperando por sus manos que dan forma:
¿ quieres un durazno o una almendra ?
Autor: Lucas Tejerina. Género: Poesía. Páginas 32. Primera edición: 50 ejemplares numerados. Novienbre 2009. Precio: $15
miércoles, 5 de agosto de 2009
10 preguntas a Pablo Giordano, Textos de Cartón
10 preguntas a Pablo Giordano
Entrevista realizada por Andrés Nieva, agosto 2009
1. "La felicidad es un Gordini" forma parte de diez años de poesía, cuál es el principio que te motivo a escribir estos poemas.
El principio motivador fue aprender y jugar a escribir poesía. Nada más. Tené en cuenta que en ese libro hay poemas que escribí a los quince años. Entonces estaba muy influenciado por Alejandra Pizarnik y se nota.
2. Participaste en dos antologías de cuentos que se editaron recientemente, que características según tú punto de vista debe presentar un cuento.
Bueno, no lo sé. Lo que sé es que el cuento a diferencia de la novela, es una pieza de relojería pequeña y precisa, donde lo asombroso radica en su funcionamiento, en el mecanismo que permite ver una superficie simple de apariencia natural, mientras debajo han sido colocados con perversidad engranajes que la provocan.
3. Que poesía prefieres leer, con estructura clásica, sin formas, ambas.
No soy un gran lector de poesía, para mí la mayoría es basura. Porque la poesía es difícil. Y hay poca poesía relevante. Suelo revolver muchísimos libros hasta dar con algo trascendental. Siempre termino en los mismo autores, que son indispensables si uno quiere dedicarse al arte. Hablo de Pessoa, Pound y pocos más.
4. En que proceso estás con la novela que subes capítulos cada lunes en tu blog.
Empecé a postear la última parte. La novela tiene seguidores fieles, eso está bueno, he tenido muy buenas devoluciones, ¡y también reclamos de continuidad!
5. Cuáles son los estados de ánimo que te invitan a crear una obra y cuales no.
Ese es un tema difícil. En general hago todo lo posible para no sentarme a escribir. Tengo una negación que no puedo extirpar y lo intento a fuerza de trabajo y recordar lo bien que estoy cuando algo cierra, cuando empieza el proceso de corrección de un cuento, por ejemplo. Entonces suelo abrir tres o cuatro a la vez y escribir un poco de cada uno por semana, sin pretensiones, hasta que a alguno se le ocurre cerrar y lo persigo día y noche hasta que me representa.
6. En Córdoba existe gran cantidad de gente que escribe poesía y poco narrativa, que opinión tenés al respecto.
No es un fenómeno solo cordobés. Cuando una persona (generalmente en la adolescencia) decide dedicarse a escribir, elige hacer sus primeras armas literarias en la poesía. Creen ver en el hecho de escribir versos una facilidad: no hay que escribir mucho (una poesía puede tener un solo verso); no hay que ser necesariamente coherente; no hay que contar necesariamente una historia, no hay que plantear ninguna teoría u opinión e, inclusive, un golpe de azar puede convertir a nuestro mejunje de palabras y sensaciones en un muy buen poema. Eso creen los ingenuos que sospechan cierta facilidad para la poesía. Y después, el factor determinante en los últimos tiempos: la web. “Lo cargo y a alguien le va a gustar”. Ante este fenómeno, llegando al extremo de resultar molesto, algunos intelectuales han llamado la atención sobre las toneladas de basura poética que circula. Y esta idea salpica injustamente a toda la poesía, tiñendo de sospechas al mismísimo género. Cuando le pregunté a Carlos Barbarito si era verdad que la poesía estaba subvalorada con respecto a otros géneros me contestó que un poeta actúa a través de las grietas, de los intersticios, no porque lo quiera, porque está obligado a hacerlo. Generalmente, y al decir generalmente me expreso con suavidad, fracasa. Fracasamos. La única estética posible es la del fracaso, dice Cocteau.
7. Elige un cuento de Salinger, Borges; Cortazar, A. Castillo, Chejov, Kafka, Mauppasant. Cuál sería y porque.
Uff, arduo trabajo. De Salinger eligiría “Un buen día para el pez plátano” porque es absolutamente brutal. De Borges me gusta mucho “Emma Zunz”, porque en el final devela todo un universo, el de las causas y efectos como piezas intercambiables de la realidad. De Cortazar me quedo (así rápido) con “Carta a una señorita en Paris” porque fue mi primer encuentro con el absurdo (pero no puedo evitar recordar “Casa Tomada”, “La Noche boca arriba” y “Autopista del sur”, por supuesto). A Chéjov no lo he leído mucho, pero recuerdo “Amorcito”; Kafka tiene ese monstruo paradigmático llamado “El castillo”. Y de Maupassant es imposible no recordar Tombuctú. De Abelardo recuerdo muy presente a “El candelabro de plata” específicamente por este pasaje: “Quiero decir algo: miento prodigiosamente. Y es natural. La fantasía del que está solo se desarrolla, a veces, como una corcova de la imaginación, un poco monstruosamente; con ella elabora un universo tramposo, exclusivo, inverificable, que —como el creado por Dios— suele acabar aniquilándose a sí mismo. El suicidio o la locura son dos formas de Apocalipsis individual: la venganza de la soledad”
8. ¿ Sos un lector salvaje que lees todo el tiempo o solo por períodos. Tu biblioteca va aumentando con los años o básicamente hay pocos libros.
Leo todo el tiempo, pero salvaje soy por la forma de leer. llevo una lectura fragmentada y caótica. En mi biblioteca de papel hay pocos libros, aumenta lentamente. Espero ansioso que bajen los precios de los e-book readers.
No tengo un fetiche con los libros, pero colecciono estampillas. Tengo una de Bohemia y Moravia, un país que duró lo que un suspiro.
El Primero que leí en mi vida debe haber sido El Monte era una Fiesta, de Gustavo Roldán, o bien Luzul, el muchacho espacial, ya no recuerdo. El último que leí fue Zen en el arte de escribir de Ray Bradbury. En todos ellos se encuentra una desprejuiciada frescura.
