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miércoles, 13 de abril de 2011

EDUARDO BERTI, RAMONERÍAS, TEXTOS DE CARTÓN 2011

¿Ramonerías?


Los textos que conforman este libro son un homenaje a Ramón Gómez de la Serna (1888-1963) y ante todo a sus famosas greguerías, pequeñas revelaciones literarias (“burbujas”, dijo alguien) que según su autor eran el resultado de una mezcla de humor y metáfora poética.

De la Serna fue un escritor de lo breve. Publicó novelas hechas de fragmentos. Publicó libros de cuentos, como El doctor inverosímil, que no son sino una suma de textos breves en torno a un mismo personaje. Y escribió miles de greguerías como:

La ametralladora suena a máquina de escribir de la muerte.

La medialuna pone la noche entre paréntesis.

Los perros nos enseñan la lengua como si nos hubiesen tomado por el médico.

En el río pasan ahogados todos los espejos del mundo.

A cada disparo recula el cañón como asustado por lo que acaba de hacer.


Lo que hace Gómez de la Serna con sus greguerías es despojar al aforismo de todo afán didáctico o moralizante (afán que, por ejemplo, hallamos en los pensamientos de Pascal) para echar una mirada perpleja y singular sobre las cosas, algo que los formalistas rusos no habrían vacilado en denominar “extrañamiento”. No se trata de lo que algunos entienden por “mirada adánica” (la mirada virgen de un Adán que ve las cosas por primera vez), sino más bien de una óptica que va más allá de las percepciones cristalizadas y que encuentra sobre todo correspondencias o analogías asombrosas entre objetos que eran a priori independientes o entre un objeto y determinada actividad humana. De allí que muchas veces en las greguerías las cosas adquieran vida: el cañón está como asustado por lo que acaba de hacer.

Ramón, como se llamaba a sí mismo y como le decían los españoles al mismo tiempo que estaba Juan Ramón (Jiménez), se reivindicó como el inventor de la “greguería”, aunque es innegable que tuvo por lo menos dos claros antecedentes, el francés Jules Renard y el alemán George C. Lichtenberg, y que si uno se pone a indagar termina hallando “ramonismos” tanto en los haikus japoneses como incluso en las viejas cartas de Cyrano de Bergerac donde se lee, por citar un caso, que “la hierba es el pelo de la tierra”.

Tampoco le faltaron discípulos y compañeros de ruta: desde los “areolitos” de Carlos Edmundo de Ory (“El viento es Dios que pasa bailando”) hasta los “ambages” de César Fernández Moreno (“Las orejas ponen a la nariz entre paréntesis”), por citar apenas dos nombres.

Este libro aspira, con ambiciosa modestia, a ser parte de esa familia. Fue escrito lentamente, a lo largo de muchos años, y no parece terminar aquí porque estas “ramonerías” pertenecen a una serie mayor. Una selección semejante había sido ya publicada en Francia (“Les Petits Miroirs”, versión bilingüe de Meet Editions), pero esta es su primera edición argentina y me gusta que sea a través de Textos de Cartón, proyecto al que le deseo lo mejor en estos tiempos en que “ser de cartón” equivale cada vez menos a la noción de rigidez y cada vez más al sano dinamismo de lo reciclable.

Eduardo Berti, marzo de 2010


1
El barómetro es un termómetro con título de nobleza.


2

Los que no van al médico son impacientes.



3

La espuma es la cerveza emborrachada de sí misma.


4
Un sonámbulo: un paseador de sueños.


5
Los carozos creen en la reencarnación.


6

Las cabezas de los fósforos sí que tienen ideas fogosas.

7
Los garabatos que hacemos mientras hablamos por teléfono son la taquigrafía de lo que no decimos


8

Un molino es un reloj donde el tiempo pasa volando.


9

Los bizcos sólo miran a los ojos a quienes tienen entre ceja y ceja.

10
El moño es una corbata envuelta para regalo.



Autor: Eduardo Berti. Género: (i). Páginas 38. Primera edición: 50 ejemplares. Marzo 2011. Lo podés conseguir en La Conjura de los necios, Ayacucho 306 Frente a la Plaza de La Intendencia, Córdoba

martes, 15 de marzo de 2011

MARIO SANTIAGO PAPASQUIARO, RESPIRACIÓN DEL LABERINTO, TEXTOS DE CARTÓN 2011


PICASSIANA

Salpican nieve como nunca las palomas
las jóvenes madres bailan chachachá con sus pequeños hijos
La luna besa ahora quemando las distancias
El tiempo perdido es 1 cerillo seco
Cual 1 dó agudo vuelan los cigarros
las vendedoras de castañas se vuelven locas
por los cipreses tiesos
Enero es el mes de los deseos bizarros
/ frontera & trampolín para suicidas necios /
El vino caliente me regresa al terremoto lento
de mis catarros & mis hernias infantiles
ese hospital sin ruedas : ese granizo seco
donde gemir sin poesía
debió haber sido 1 martirio bello
Por ahora / vivimos en la ciudad de los murmullos ebrios
Gitanos & vikingos vuelven a nacer bajo estos adoquines
de ácido
La historia es histeria
canto de piratas
diván siquiátrico sin piso
Capricornio estrangulado por 1 niño Géminis : 2 veces niño
A la treceava copa hasta el ano habla
el frío desaparece como si hubiera recordado algo
Voltaire desde su estatua
nos hace señales de pederasta cálido
Los maniquíes cogen con el polvo
los perros con su propia cola
bajo estos puentes donde reinventan El Inferno
los clochards
Al interior de la boca de 1 dama / que usa de sombrero
1 charola con 1 pescado frito



PRISIONERO DEL SUEÑO

Para Óscar Málaga

Enciendo el cráter de mi destino (alba ardiente)
mi mente se detiene en 1 baldosa que echa espuma
la voz del laberinto se desboca
/ de cuchilla a cuchilla /
sin alcanzar a besar el nudo de cristal que me aprisiona
Hoy es 1 piedra que no canta & 1 ola que resbala
Se desbaratan los trucos de mi alforja
mi sanguínea seguridad de kamikaze digno
El amor me ha conducido a la carroña
La lluvia está picapedreando mi carro de volteo
Entre mi uña & mi carne me evaporo
Alba ardiente sin ventura



De 1 hilo de muerte cuelga la respiración del laberinto
Cada latido / cada espasmo
Cada cartucho de sangre en la piel de la culebra
Aquí donde las líneas de la mano son opio medular
Martillo de plata sobre esta cascada de uvas
Sol rojo en los sobacos
((Herencia de mis reinas))
La desnudez esculpida
contagia de susurros los senderos
Ya en la cresta de la ola
Ya en la higuera prima hermana de la horca
1 concierto demente cada célula



MIENTRAS BEBO DE ESTE MI GUAJE
DE IMPULSOS ORFEBRES


Madrugada empinada/ de palomas & piedras
los jadeos de la luna entre tundas alcohólicas
Cristalino encendido
lascivia de onagro
tu silueta de incendio ha sellado mi vida
Soy carbón en tu falda
perro curtido en tu carnicería
Se derrumba el silencio
las luciérnagas bailan
1 espejo de sangre me martilla las venas
el garrote del sol ronca
el precipicio del sueño escupe marejadas de ecos
exagerando su fiebre mortal
Madrugada : qué vientos
ni tú ni yo nacimos verosímiles
Somos vagos / carros de volteo / aguaceros labrados
Mira ahora : te beso
Mañana me escapo
Que pisemos 1 clavo & 1 relámpago unísono
me ilumina / me baña
ilumina mi canto



Autor: Mario Santiago Papasquiaro. Género: Poesía. Páginas 34. Primera edición: 50 ejemplares. Febrero 2011.